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La Fundación dirige uno de los más importantes proyectos de recuperación
arquitectónica de la ciudad, se trata del inmueble ubicado en las
calles Tomás Martínez 307 y Rocafuerte de la ciudad e Guayaquil, el
mismo que es un ejemplo más representativo de la mansión criolla surgida
en la bonanza económica de la época republicana situada en la zona
norte residencial de la burguesía guayaquileña de finales del siglo
IXX y que perteneció a la señora doña Baltazara calderón de Rocafuerte,
esposa del ilustre gobernante.
El "Proyecto de restauración, restructuración y adaptación a nuevos
usos de la Casa de Don Vicente Rocafuerte en Guayaquil" se ha constituido
en un verdadero reto y desafío que la Fundación ha tenido que enfrentar
pues en una ciudad que en los últimos años se vió azotada por el vandalismo
y desorden perdiendo su identidad y autoestima de sus conciudadanos,
lo que ha limitado la concientización a las autoridades, funcionarios
y empresario de la importancia de la conservación de este sitio histórico
como se lo ha realizado en las grandes urbes, podemos citar a la casa
de Tomás Jefferson en Monticello, Virginia; George Washington en Mont
Vernon, Simón Bolívar en Caracas, entre otras.
El inmueble se edificó sobre los cimientos de original construcción
en una parte del solar de propiedad de las aristocráticas familias
Rocafuerte-Bejarano-Garaycoa.
El edificio por sus características arquitectónicas es una verdadera
joya del arte neoclásico (1840-1920) pues en ella se combina la habilidad
de nuestros artesanos constructores con el profesionalismo técnico
de los arquitectos europeos.
La casa fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación en 1990 y realmente
es un monumento nacional. El Ministerio de Educación y Cultura cedió
el inmueble en comodato a la Fundación Casa de Don Vicente Rocafuerte
el 16 de diciembre de 1993 para ejecutar el proyecto de restauración
y constituir en sus nuevas instalaciones el Primer Museo Nacional
Republicano.
"La mejor medida del hombre es la cultura"
Vicente
Rocafuerte |
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PROYECTO
DE RESTAURACION, REESTRUCTURACION Y ADAPTACION A NUEVOS USOS DE
LA CASA DE DON VICENTE ROCAFUERTE EN GUAYAQUIL
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El Proyecto de intervención arquitectónica y adaptación a nuevos usos
de la Casa de Don Vicente Rocafuerte, constituye una aspiración muy
ambiciosa porque se propone reutilizar el edifico que perteneció a
Doña Baltazara Calderón de Rocafuerte para que se constituya en un
lugar de encuentro y reunión que resultará ser un excelente complemento
de las actividades que desarrolla la institución. |
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ANTECEDENTE:
El edificio esta localizado en las calles Tomás Martínez No 307 y
Rocafuerte, parroquia Carbo de la ciudad e Guayaquil, lo que constituye
el Centro Histórico de la urbe (Ciudad Antigua) se levanta airosa
y dueña de un glorioso pasado y marcada por el paso inexorable del
tiempo, es el ejemplo más representativo de la mansión criolla surgida
en la bonanza económica y política de la época republicana, principalmente
en el ciclo del auge de la producción del cacao y el prestigio y poder
de los agroexportadores por su relaciones comerciales con Europa y
Estados Unidos. Fue la zona residencial y de descanso de la burguesía
guayaquileña de mediados del siglo IXX e inicios del XX.
VALOR HISTORICO DEL INMUEBLE
La Casa perteneció a Baltazara Calderón Garaycoa de Rocafuerte, esposa
del Ilustre Mandatario Don Vicente Rocafuerte Primer Presidente Constitucional
Ecuatoriano. Se edificó sobre los cimientos de original construcción
en una parte del solar de las aristocráticas familias Rocafuerte-Bejarano
Garaycoa, quizás Rocafuerte tuvo la idea de vivir allí aprovechando
la cercanía a la cuidad nueva y al río, pero no fue así, pues su agitada
vida política no se lo permitió.
Doña Baltazara volvía a la casa residencial por temporadas y luego
que se radica a su regreso definitivo de Lima una vez que ha resueltos
asuntos testamentarios de Rocafuerte y se instala en la propiedad
que recibiera de su difunto cónyuge.
El 24 de febrero de 1890 doña Baltazara cede mediante testamento a
su sobrina y ahijada Manuelita Calderón Froment de Lima, Perú; la
voluntad de reza así: "la casa en que habito me la donó mi esposo
y ahora la transmito en herencia a mi ahijada y sobrina Manuelita
Calderón hija de Francisco Calderón, con las covachas anexas pero
con exclusión del local que hice construir expresamente para que sirva
de depósito a la Bomba de Rocafuerte" Manuela no se radicó en Guayaquil,
el inmueble es adquirido por el Dr. Alejo Lascano Bahamonde, quien
introduce cambios de materiales y remodelación siguiendo las originales
características del diseño. Don Alejo lega la casa a su hija Josefa
Lascano casada con Antonio Madinya quienes la ocupan largo tiempo.
Más tarde el edificio pasa a propiedad del Dr. Roberto Leví Hoffman,
científico alemán que se radicó en Guayaquil al caserse con la poetisa
doña Piedad Castillo de Leví.
La propiedad pasó finalmente al Estado quien lo asignó al Ministerio
de Educación donde desfilaron varios colegios y escuelas las cuales
destruyeron y transformaron en un tugurio y alteraron sus características
interiores. En 1990 fue declarada bien perteneciente al inventario
del Patrimonio Cultural de la Nación mediante acuerdo ministerial.
En 1993, el Ministerio de Educación y Cultura entregó el inmueble
en Comodato a la Fundación Casa de Don Vicente Rocafuerte entidad
privada sin fines de lucro para la ejecución de los estudios, ejecución
y desarrollo del proyecto arquitectónico.
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VALORES
ARQUITECTONICOS DEL PALACETE
El edificio por sus características arquitectónicas
es
una verdadera joya del arte neoclásico (1840-1920) es una de las poquísimas
edificaciones históricas que aún existen en Guayaquil, sus sofisticada
decoración y acabados pretendió conseguir una originalidad que destacara
respecto a otras mansiones guayaquileñas de la época.
Sus elementos son fácilmente reconocibles, sus columnas, puertas,
ventanas, remates, molduras trabajadas en madera enmarcan las platinas
de hiero forjado importado y la variedad de modelos de cerrajería
criolla que complementan con los vitrales.
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La imponente fachada destaca el balcón central volando con balaustres,
jarrones laterales, balcones secundarios con rejas, pilares, cornisas,
medallones, discóbolos, cariátides que sostienen el frontispicio y
demás órdenes clásicas que complementan los espacios construidos,
se destaca un monograma en un escudo en la parte alta y central.
En su interior se destaca la escalera central verdadero núcleo del
edificio, es el elemento unificador, su trasluz permite una correcta
difusión de la luz natural a los tres pisos de la casa. Sea como fuese
es el estilo del palacete responde a patrones franceses que denuncian
el exquisito gusto de la época, muy cerca todavía del rico y efectista
estilo segundo imperio.
La construcción refleja el modelo clásico de la "belle epoque" y del
"bon guot" de la " ville lumiere" de París que surgió en su proceso
de adaptación y libre interpretación de la habilidad de nuestros artesanos
- antiguos maestros de ribera de las construcciones navales - y del
profesionalismo de los arquitectos europeos a quienes se les encargó
la función de rescatar y adaptar en nuestro país los monumentos arquitectónicos
basados en los diseños italianos y franceses y las observaciones de
sus propietarios en sus viajes por Europa. |
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"Aquello
que has heredado de tus padres
estás obligado a conservarlo como si fuera tuyo"
Vicente Rocafuerte
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